Trabajar con Disney no responde únicamente a una aspiración profesional, sino a una relación construida a lo largo del tiempo. Crecí con sus historias. Estuvieron presentes de forma constante en mi vida —desde los casetes y VHS que veía una y otra vez en casa, repitiendo las mismas películas hasta aprenderlas de memoria— hasta experiencias que hoy siguen marcando lo que soy.

Recuerdo especialmente haber ido de niño al crucero de Disney con mi abuelo. Visitar Castaway Cay y compartir ese viaje con él permanece como uno de los recuerdos más claros y significativos que tengo. También los parques, los recorridos, y esos pequeños rituales que terminan por quedarse: como comprar los sándwiches de helado de Mickey Mouse de Oreo, que hasta hoy siguen siendo, para mí, el punto más alto de lo que puede ser algo tan simple como un helado.

Más que momentos aislados, todo esto formó parte de algo más profundo. Crecí entendiendo el mundo a través de historias que no solo entretenían, sino que construían significado. Historias que, de distintas formas, terminan por forjar la manera en la que uno piensa, imagina y decide.

Por eso, cuando hablo de Disney, hablo de los mejores contadores de historias que existen. No solo por lo que crean, sino por la responsabilidad que implica hacerlo. La capacidad de construir relatos que impactan, que acompañan y que permanecen en la vida de millones de personas como yo , no es menor; es, en muchos sentidos, una forma de moldear cultura y construir el futuro.

Esa manera de entender la narrativa —como algo que trasciende lo inmediato y deja huella— ha influido directamente en la forma en la que hoy concibo la creatividad y el storytelling. En Caballo Salvaje, ese estándar no solo se reconoce, se toma como referencia.

Colaborar con Disney representa la oportunidad de aportar a un universo con el que crecí, desde un lugar de respeto, entendimiento y afinidad profunda con lo que representa.

Como me decía mi abuelo, me la vivía pegado a la televisión… y era porque estaba viendo Disney y gracias a eso soy CREATIVO.

Daniel Esquivel

CEO, Caballo Salvaje MKT

Este video remite a uno de los recuerdos más claros que conservo de mi infancia: los domingos en casa de mi abuelo, viendo Fantasía en su televisión —grande, pesada, casi del tamaño de una caja—. Más que una película, era un momento compartido que, con el tiempo, terminó por definir mi relación con las historias.